Approche tissulaire de l'ostéopathie

¿ Herederos de Still en el ser o en el tener ?

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Un sistema de consciencias organizadas

Como hemos considerado a la célula como una consciencia que determina un espacio limitado por una membrana y centrado sobre un fulcro, podemos considerar el cuerpo como una organización de espacios y de límites, centrados sobre fulcros. Un espacio organizado de consciencias o un espacio de consciencias organizadas… Esta yuxtaposición de espacios limitados acaba por constituir volúmenes y por tanto, formas*, manifestando la totalidad un movimiento permanente de expansión/retracción, manifestación perceptible de la vida.

El cuerpo se convierte entonces en un conjunto líquido pulsátil rítmico (expansión/retracción), organizado por un sistema de tabicación fibroso (membranas, fascias), centrado mecánicamente sobre el fulcro de Sutherland.En esta consideración, la primera estructura organizadora es la duramadre que, por su inelasticidad, transforma el movimiento de expansión/retracción tisular multidireccional, creando puntos de restricción de movimiento y zonas de libertad. De esta forma, la duramadre gobierna el sistema, organiza su mecánica. Es la que permite la aparición de movimientos diferenciados en el sistema cráneo-sacro-vertebral, en lo que conocemos desde Sutherland como movimientos de flexión/extensión de los huesos impares y mediales y de rotación externa/rotación interna de los huesos pares y periféricos.

Sabemos igualmente que en el tiempo de expansión del sistema, la flexión/rotación externa de las estructuras situadas en el eje cráneo-sacro-vertebral, induce un descenso de todos los tejidos periféricos insertados directamente a la base del cráneo o a la pelvis, el ascenso se induce durante la retracción provocando la extensión/rotación interna. Pero estos mismos tejidos periféricos, huesos incluidos, al estar ellos mismos vivos, poseen una pulsación rítmica que les es propia - una motilidad -, y que manifiestan individualmente en el seno de este movimiento colectivo, lo cual han puesto en evidencia Barral y Mercier en su enfoque visceral. Según la atención y la intención que utilicemos para controlar nuestra percepción, percibiremos preferentemente uno u otro de estos movimientos, los cuales son, recordémoslo, coexistentes. Estos diferentes movimientos son hoy día, bien conocidos por los osteópatas, que han intentado codificarlos. Nosotros los vamos a considerar como integrados dentro de movimientos más generales, testimonios relativos de fenómenos más absolutos vinculados a la vida misma y a su manifestación.

Curiosamente, estos movimientos no van a interesarnos particularmente : cuando los percibimos como normales y armoniosos, nos indican que la vida consigue manifestarse sin dificultad. La estructura viviente no tiene entonces necesidad de nuestra ayuda. Lo que nos va a interesar en particular, es el no-movimiento, que atestigua una dificultad de la vida para manifestarse y provoca alteraciones en la mecánica más íntima o micromecánica primaria del conjunto corporal, causa de alteraciones en la macromecánica secundaria del sistema corporal. En ese sentido, coincidimos completamente con el pensamiento stilliano: « Explorarlo todo detenidamente, no abandonar nunca mientras la causa no haya sido descubierta y utilizar lo que la mano de la naturaleza ha colocado en sus creaciones, no descuidar nunca las cosas menores pues a menudo contienen preciosas joyas. » (Still, 1999, 57.)

En resumidas cuentas, podemos imaginar el cuerpo como una medusa. De entrada, la imagen no seduce, debido a lo que evoca para todos nosotros la medusa. Sin embargo, simboliza especialmente bien, en mi opinión, la idea de movimientos fluídicos dentro de un fluido. La única separación entre fluidos interiores y fluidos exteriores, confiere al sistema identidad y organización mecánica, sin que por ello se altere su naturaleza intima : la de fluido.

Evidentemente, es la experiencia palpatoria que realizaremos con este sistema, la que nos permitirá acceder a la fluidez de las estructuras. Para el organismo humano, deberemos hablar más bien de su plasticidad, siendo la materialidad de ciertas estructuras, especialmente los huesos, la que los  aproxima al universo físico.