Approche tissulaire de l'ostéopathie

¿ Herederos de Still en el ser o en el tener ?

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Sobrevivir

Puesto que para mantener su consciencia de existir un organismo vivo debe intercambiar con su entorno, entonces es lógico considerarlo como siendo por naturaleza un sistema relacional, constantemente atrapado en el dilema de intercambiar con el exterior (conservar la sensación de existir), al mismo tiempo que preserva (mantener una separación). Esta dualidad lo hace vulnerable y lo conduce a unas respuestas “ comportamentales* ” particulares. Por tanto, lo que importa es de qué manera el sistema corporal reacciona frente a las dificultades que se encuentra en sus relaciones de vida. « Físicamente, mentalmente y emocionalmente, el cuerpo está en constante intercambio con su medio ambiente exterior. Este medio ambiente externo va desde el entorno inmediato del individuo hasta los espacios más lejanos del universo. En este caso, ¿ por qué separar el entorno interno y el entorno externo ? La expresión ‘el hombre y su entorno’ se puede expresar a través de un solo término : la biosfera. » (Wales ed, 1997, 204).
El abordaje tisular asume que incluso antes de la función fisiológica que debería asumir, la primera preocupación de cualquier estructura viva es continuar de existir, es decir sobrevivir. Entonces, secundariamente, al estar asegurada la supervivencia, la o las funciones correspondientes por derecho a esa estructura tisular se asumen automáticamente. De este modo coincidimos con Becker en su dicotomía universalidad/especificidad.

Aislarse

Así pues, ¿ cómo procede la estructura viva para preservar su supervivencia cuando se siente amenazada ? La solución más lógica ¿ no es la de aislarse, disminuir el intercambio con el medio ambiente que de ahora en adelante se considera hostil, en pocas palabras, individualizarse más todavía ? Para aislarse, una excelente manera es volver la membrana menos permeable. ¿ Y cómo hacerlo, si no es estrechándola, aumentando su tensión ? ¿ Es decir reteniendo energía ?

De este modo, podemos modelizar el comportamiento de una estructura viva confrontada a una amenaza reconocida de su entorno. Se individualiza. Con este nuevo punto de vista, ya no es únicamente el agente agresor que nos interesa, sino el comportamiento del agredido frente a la agresión. Nos encontramos aquí dentro del más absoluto relativo. En toda situación, debemos evaluar los factores objetivos (energéticos y otros), pero también los factores subjetivos (aceptación o rechazo) que modifican la relación, engendrando o no alguna resistencia o algún rechazo a comunicarse y por tanto alguna retención de energía.